Neurociencia para entender tu mente y tu conducta | Ana Ibáñez, neurocientífica

AprendemosJuntos

Resumen

Ana Ibáñez, neurocientífica, explica cómo nuestro cerebro condiciona nuestra realidad y comportamiento. A través de ejemplos como el récord de los 100 metros lisos de Jim Hines, demuestra que cuando el cerebro rompe la creencia de lo 'imposible', es capaz de reconfigurarse y alcanzar nuevas metas. Ana detalla tres claves fundamentales (seguridad, deseo y flexibilidad) para hackear nuestra propia programación cerebral, superar la ansiedad, mejorar la autoestima y conectar con nuestro talento natural mediante la visualización y el disfrute en lugar del esfuerzo constante.

Capítulos

  1. 0:03El hito deportivo de Jim Hines
  2. 1:59La programación cerebral y el cambio
  3. 3:06Caso práctico: la traumatóloga y la ansiedad
  4. 7:16Tres claves para el cambio cerebral
  5. 8:27Visualización para la seguridad
  6. 10:36El papel del propósito
  7. 11:54Flexibilidad ante la transición incómoda
  8. 13:38Definiendo la autoestima
  9. 16:33Reprogramación de sinónimos infantiles
  10. 18:43Humor como herramienta de cambio
  11. 20:09La personalidad como construcción
  12. 23:45Cómo identificar los talentos
  13. 27:08Entendiendo el estado de flow
  14. 30:14Desmontando el síndrome del impostor
  15. 38:51Conclusión sobre el autoconcepto

Temas tratados

  • Neurociencia del cambio
  • Gestión de la ansiedad
  • El poder de la visualización
  • Importancia del propósito
  • Autoconcepto y autoestima
  • El síndrome del impostor
  • Identificación del talento

Extracto de la transcripción

Voy a empezar con una historia que a mí me ha marcado mucho, [música] eh, porque me apasiona el deporte y y su capacidad de sufrimiento y de superación y de hacer brillar talento y y que creo que es muy ilustrativa. Miren, si hay una prueba deportiva y en atletismo que ha sido mítica, han sido siempre los 100 met lisos y durante muchos años, durante décadas, se pensaba que era imposible para el hombre superar o bajar de los 10 segundos en los metros lisos y y bueno, 105, 103, 102, pero no se bajaba. Y y bueno, llegaron a decir los expertos que realmente el cuerpo humano, nuestro organismo, no estaba hecho para correr 100 m lisos en menos de 10 segundos. Y parece que aquello quedó pues que así tenía que ser. Hasta que de repente, en un día eh bastante tórrido con mucho calor, en 1968, en los Juegos Olímpicos de México, aparece este atleta, Jim Heines, suena el disparo, se lanza como una b…